[NL #4] No debía leer esto...


Un amigo mío — de esos que ves en Instagram y piensas “le va bien en la vida, es exitoso” — se quedó dormido en el sofá después de cenar.

Estuvimos todo el día en grabaciones de contenido para redes sociales.

Se le cayó el teléfono.

La pantalla se encendió.

Y vi algo que no debía ver: una nota abierta. Sin título. Escrita a las 2:47am.

Sé que no debí leerla.

Pero leí.


“Odio el algoritmo.
Hoy el reel que me tomó 4 horas hacer tuvo 200 views.
El de un imbécil bailando con su perro tuvo 2 millones.
Y yo aquí, a las 2am, revisando métricas como si fueran a cambiar algo.
Facturé $38k el mes pasado. Suena bien. Pero $14k se fueron en ads.
Y si Meta me cierra el Business Manager otra vez — como en agosto — no sé cómo pago la nómina en febrero.
Mi cuñado tiene una ferretería.
Sabe exactamente cuánto va a vender el mes que viene.
Yo tengo un casino disfrazado de negocio digital.
Construí un edificio de 10 pisos en un terreno que no es mío.
Y el dueño puede echarme cuando quiera.
Estoy cansado.
No del tipo ‘necesito vacaciones’.
Del tipo ‘¿para esto construí todo esto?’
Creé este negocio para tener libertad.
Y tengo menos libertad que cuando era empleado.”

Dejé el teléfono donde estaba.

No le dije nada.

Pero esa nota no me dejó dormir en toda la noche.

Porque ese amigo… tiene probablemente el mismo negocio que tú.

Que a pesar de tener “éxito”, realmente no es libre ni tiene ingresos predecibles.

Yo pasé por esto también.

Al día siguiente no pude aguantarme.

Le dije lo que vi.

Se quedó callado un segundo… y después me dijo: “Hay más.”

Me contó 6 motivos por los que realmente ODIA el algoritmo de redes…

Aquí te cuento lo que me dijo.


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6 motivos por los que mi amigo odia el algoritmo de redes…

Y mientras me los contaba, sentí un nudo en el estómago. Porque cada uno lo he vivido yo también.

“1. Me obliga a ser alguien que no soy.
El marketing que aprendí es el de compartir valor real.
Guiar con ejemplo. Mostrar lo que pasa en mi día a día con mis clientes.
Pero ese contenido no genera alcance.
Entonces llegan los “expertos del algoritmo” y me dicen que simplifique, que haga contenido corto, que “entregue VALOR” en 7 segundos.
Simplifico tanto que lo que queda ya no soy yo.
Estoy creando contenido para una máquina. No para mi cliente.”
“2. Me quema vivo.
B-Rolls. Captions con imágenes. Reels de 2 segundos.
Series de 7 días. Retos.
Lo intenté todo.
Después de 2 meses creando al ritmo que demanda la plataforma, no quiero volver a tocar la cámara de mi celular en años.
Y si paro una semana, el algoritmo me castiga como si hubiera cometido un crimen.
¿Cuándo se convirtió mi negocio en una condena?”
“3. Premia la dopamina, no la calidad.
Lo entiendo. Las plataformas son un negocio. Necesitan que la gente se quede scrolleando.
Pero cuando estás del lado de crear… y no eres el tipo más creativo para generar dopamina barata…
Tienes dos opciones: dedicar cantidades absurdas de tiempo en convertirte en un payaso digital.
O rendirte.
No me gusta crear contenido dopamínico. Porque no me gusta consumirlo.
¿Eso me hace mal empresario?
¿O simplemente estoy jugando un juego que no fue diseñado para mí?”
“4. Cada mes empiezo de cero.
Si dejo de publicar un mes, mi negocio se siente.
Los ads se encarecen.
La comunidad se estanca.
Las ventas bajan.
Es como correr en una rueda de hámster que nunca para.
Llevo 4 años publicando.
Y si mañana paro, es como si esos 4 años no existieran.
¿Qué clase de activo es ese?”
“5. Me exige creatividad infinita pero me da un espacio finito.
La creatividad hay que nutrirla. Cultivarla. Dejarla respirar.
Pero si dejo respirar mi creatividad, pierdo sinergia en redes.
Y si publico al ritmo que exigen, se me seca la creatividad.
Nunca he podido encontrar el balance.
A lo mejor yo soy el problema y no el algoritmo. Pero eso no hace que lo odie menos.”
“6. La joya de la corona.
No es suficiente con todo el tiempo, energía y dinero que le meto.
AUN ASÍ no puedo llegar ni al 10% de mi propia audiencia.
100,000 personas que levantaron la mano y dijeron ‘quiero saber de ti’.
Y yo tengo que PAGAR para hablarles. Re-pagar por llegar a gente que se supone que ya me sigue.
¿En qué otro negocio del mundo tienes 100,000 clientes potenciales en la puerta y un tipo random decide cuántos pueden entrar?
En ninguno.
Solo en este.”

Me quedé un rato mirando el techo.

Porque todo lo que escribió mi amigo a las 2am… lo he sentido yo también.

Y probablemente tú también.

La diferencia es que yo encontré la salida.

No de las redes — de la dependencia.

Encontré la forma de dejar de depender del algoritmo… sin dejar de usarlo.

En el próximo correo te voy a contar lo que yo le respondí a mi amigo.

Le conté algo que me tomó 4 años descubrir.

Es un patrón que han tenido todos mis clientes más exitosos.

Aquellos que sin importar si suben o no contenido a redes, se tiran un peo y rompen récords de ventas.

Esa lección cambió mi negocio por completo y el de mi amigo también.

Estoy seguro de que va a cambiar cómo ves tu negocio.

Andrés “Copy Midas” Rueda
#nobodycreatesalone

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